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A pesar de los esfuerzos del gobierno para satisfacer la demanda de harina de maíz, aplicar controles para evitar  acaparamiento,  persiste el problema de escasez del producto


La producción y distribución de harina precocida en Venezuela se ha visto afectada en los últimos años. A pesar, que el gobierno ha realizado todos los esfuerzos por incrementar y controlar el principal rubro de la dieta venezolana, y así satisfacer las necesidades del pueblo; el problema no termina de resolverse y todavía a la población le cuesta conseguir el producto en los principales mercados.

Cortesía
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A mediados de 2013 y en un intento por incrementar la producción y satisfacer la demanda, Alimentos Polar ofreció al gobierno, asumir la estadal Derivados de Maíz Seleccionado (Desameca) y La Industrial Venezolana Maicera Pronutricos C.A, entre otras propuestas, para mejorar el abastecimiento del producto.

En esa reunión con representantes del gobierno nacional, el presidente de empresas polar, Lorenzo Mendoza, exhortó al Gobierno y al resto de las marcas que están en el mercado, a incrementar su producción de harina precocida de maíz. “Si eso se hace se acabó el problema de abastecimiento de harina en el país, porque en Venezuela hay más capacidad instalada de producción que demanda”.

De dicho encuentro y propuestas con el ejecutivo, no se tiene mayores detalles hasta nuestros días, aunque el presidente de Alimentos Polar, reveló en agosto de este año, que el gobierno había atendido todas las reuniones y que la empresa tenía “una fluidez de comunicación con el Ejecutivo Nacional que antes no existía”.

En esa oportunidad, Mendoza anunciaba que aumentaría la producción en un 21 % de la harina de maíz, con la ampliación de la planta en Chivacoa, estado Yaracuy.

Pero los esfuerzos mancomunados parecen no haber dado muy buenos frutos, si bien es cierto, que el producto ahora se ve un poco más en el mercado, todavía no se consigue fácilmente o al menos como en épocas anteriores.

El gobierno se ha esmerado en llevar el producto a los hogares de los venezolanos, a través de las distintas misiones sociales, mercados populares y redes alimentarias. Sin embargo, la venta es racionada y todavía algunos comerciantes y buhoneros, la venden con sobre precio.

Persiste el problema en el 2014

A pesar de los esfuerzos del gobierno para satisfacer la demanda, aplicar controles para evitar acaparamiento, escasez del producto y especulación; de planes contra “la guerra económica” y de disponer de los entes activamente involucrados, como Sada o Superintendencia Nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas, el Sistema Integral de Control Agroalimentario (Sica) y la Superintendencia en Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), el problema prosiguió en el 2014.

Para finales del mes de julio, Almentos Polar alerta nuevamente, sobre problemas en la producción de harina de maíz precocida.

Referimos la empresa, ya que se trata de la organización que lleva la marca líder del ramo, Harina PAN, manejando el 48% del mercado y con una producción aproximada entre 48.000 y 50.000 toneladas mensuales, además la empresa tiene más de 70 años en el mercado nacional.

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En esa oportunidad, la empresa emitió un comunicado donde refiere que el futuro de la producción de la harina de maíz precocida estaba “seriamente comprometido”.

El texto señala que la empresa “se enfrenta actualmente a un conjunto de situaciones que, si no se corrigen a la brevedad posible, harán insostenible la producción de harina precocida de maíz”.

En el comunicado, señalan, entre otros puntos, que la cosecha nacional de maíz blanco era insuficiente y que al actual precio de producto era “imposible cubrir los costos de producción”.

Fijación de precios enciende alarma

El 18 de septiembre, La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), mediante la providencia administrativa Nº 048/2014, dio a conocer un aumento del Precio Máximo de Venta del Producto y/o Importador (PMVP) para el maíz, el café y el arroz.

A partir de esa fecha, el kilo de maíz blanco tendría un costo de 7 bolívares y el amarillo 6.

La publicación oficial de la lista de precios por la Sundde, generó cierta fricción en los sectores involucrados en la producción.

A cuatro días de la conocerse los precios, Empresas Polar se pronunció a través de sus redes sociales. Manifestando que no podrían “seguir produciendo harina PAN luego del aumento del 218% en el costo del maíz decretado por el Gobierno”.

“La industria no puede comprar la materia prima sin saber si podrá vender su producto a un precio que le permita mantener operaciones”, publicaron en su cuenta en twitter @EmpresasPolar.

Igualmente, a comienzos del mes de octubre, la Asociación Venezolana de Industriales de Harina de Maíz (Venmaíz) y Fedeagro, emitieron un comunicado señalando al gobierno la necesidad de una “adecuación en el precio de la harina de maíz precocida”.

En el comunicado, manifestaban que los gremios se había comprometido a recibir en sus silos la nueva cosecha al precio fijado por el Gobierno, hasta el día 1° de noviembre de 2014, fecha en que se agotarían los inventarios de la cosecha anterior.

“La agroindustria considera que, al costo de Bs 7,00 por kilo de maíz blanco, el precio de la harina precocida debe adecuarse a 24,80 bolívares por kilo, según lo establece la Ley de Precios Justos, de manera que se garantice igualmente el derecho de este sector a tener una rentabilidad adecuada”, añade el texto.

Jorwin Marcano
[email protected]


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