Publicidad!

La prostitución se ha convertido en una opción ante una economía que se está contrayendo. El mercado laboral ha mermado considerablemente”


Sirvió dos copas de vino tinto y alistó la parrillera que humeaba desde aquel balcón.

La esperaba como de costumbre. Ella misma le había pedido un día antes, todas las atenciones que preparaba aquel viernes. Se hicieron las 7:00 de la noche y, como en otros encuentros, fue puntual.

Se bajó de un taxi. Su vestimenta era sencilla, camisa negra, short y unas sandalias sin tacón. No le hizo falta presentarse. Ya la conocen en la recepción de aquel populoso hotel de Puerto La Cruz, ya saben a lo que va. No la detienen.

Subió algunos escalones y, al llegar a la puerta, dos toques bastaron para que aquel hombre girara la manilla. Claudia entró. Un beso en la boca fue el recibimiento. Su subconsciente repetía “solo será un momento, todo sea por dinero”.

Aquel hombre movido por el deseo la llevó a la mesa que había preparado desde temprano. Solomo de cuerito a la parrilla y un par de sorbos de aquella bebida espirituosa le daban ánimos a aquella mujer de 1.65 metros de estatura para no dejar a la mitad aquel “cuadre” que le había hecho un amigo.

El objetivo era claro. Necesitaba dinero extra.

“Anda, hazlo. Yo te lo voy a presentar y tú dirás que sí. Pagan bien”, le habría dicho Juan a Claudia dos meses antes, cuando aquel extranjero le pidió que le presentara a una amiga. Era coreano y tenía meses en Puerto La Cruz trabajando en un importante proyecto. Ahí lo conoció Juan, quien estaba claro en que no había mejor mujer que su amiga desde hace cinco años para cumplir con el “trabajito”.

La cita se dio. Fue en un restaurante de comida china en el Paseo Colón. Juan cumplió su cometido, juntó a Claudia con Marcos.

Lo demás vino después. Aquella noche él celebraba un año de placer y ella brindaba por los bolívares que había conseguido gracias a su picardía y buenos movimientos.

35, 40, 100 y hasta 150 mil bolívares por una noche, ayudaban a esta meretriz a pagar la mensualidad de la residencia y hacer el mercado semanal. El salario mínimo que devenga como secretaria de un consultorio médico fue y sigue siendo insuficiente para llevar la vida de fiestas y placeres que le gusta.

Sexo a cambio de dinero
Rumores de la prostitución de coreanos y filipinos con venezolanas en el centro de Puerto La Cruz han corrido como pólvora, sin embargo la concejal del municipio Juan Antonio Sotillo, Dubraska Pérez, llevó su relato más allá de una ola de comentarios.

Confirmó que hay mujeres que se dedican a prestar servicios sexuales a cambio de bolívares o dólares en diferentes hoteles de la jurisdicción porteña.

El ejemplo más palpable, dijo Pérez, es el del Hotel Rasil, ubicado en la avenida Prolongación Paseo Colón, donde aseguró que ya se ha convertido en un descaro el entrar y salir de damas de compañía. “Cumplen su cometido sin ningún tipo de pudor ni control”, citó.

En la ciudad, continuó la edil, está ubicado un gran proyecto, donde hacen vida hombres de nacionalidad extranjera que pagan por recibir servicios sexuales.

“El problema real de todo esto es que acuden a hoteles donde tienen alojamiento estos ciudadanos por largas temporadas, y las trabajadoras sexuales los visitan ahí mismo.

¿Dónde está la supervisión de los dueños o encargados de estas cadenas”, fue una de las preguntas que se hizo la funcionaria y cuya respuesta quedó en el aire.

Replicó que estos lugares tienen un fin netamente turístico y no de fungir como casas de citas.

La concejal denunció que se ha tejido una cadena entre los mismos dueños de estas hosterías y los extranjeros. “Si bien es cierto que la prostitución siempre ha existido y que Puerto La Cruz ha sido una cuna para el auge de la misma, tiene que haber un control, sobre todo en estos hoteles donde asisten grupos familiares”, señaló.

Recriminó el hecho de los representantes de estas grandes cadenas hoteleras se hayan convertido en cómplices de ciudadanos de otras nacionalidades para hacer un negocio redondo donde la meta es “ganar, ganar”.

Pérez también hizo mención a las diez denuncias que recibe semanalmente de vecinos y comerciantes específicamente de esta zona turística, cuyas opiniones coinciden en que la prostitución se ha incrementado, en lo que va de 2017 más de un 70%.

“Los mismos trabajadores del megaproyecto Conversión Profunda (Vone) me han hecho denuncias en relación de la prostitución de coreanos con venezolanas”, enfatizó.

El pago, según explicó la legisladora lo hacen en dólares, sin embargo ha escuchado de casos donde solo retribuyen los favores sexuales en bolívares, además de otros regalos y viajes.

La concejal de la jurisdicción porteña, Beatriz Pérez Blanco también conoce la situación, y lamentó el hecho de que no exista en el municipio una política firme para atacar este flagelo.

Al preguntarle por la ordenanza de Convivencia Ciudadana respondió: “de nada sirve que exista si las autoridades no la hacen cumplir”.

Destacó que el Paseo Colón se ha convertido en el “epicentro de la prostitución”, al mismo tiempo que reprochó la dejadez del alcalde del municipio Sotillo, Magglio Ordóñez y todo su tren ejecutivo. “Tiene una mirada indiferente ante una situación que ya se quitó el velo”, afirmó.

Ambas concejales coincidieron en la necesidad de que sea abierta una investigación desde la Cámara Municipal, que permita descubrir en profundo quién o quiénes están detrás de esta presunta “red de prostitución”.

El legislador Antonio Acosta no omitió su denuncia, y aunque aclaró que a su despacho no le ha llegado ninguna queja oficial, sí manifestó tener conocimiento de este flagelo.
“Dicen que hay una trata de mujeres. Esto sería una situación delicada que hay que abordar con el tacto que amerita el caso. Tiene que ser investigado”, solicitó.

¿Por qué la demora?
El comisario de la Policía del municipio Sotillo, José Rebolledo, reconoció que no se ha realizado ningún tipo de abordaje, sin embargo confirmó que en las calles porteñas han sido interrogadas varias féminas estando acompañadas de coreanos.

“Cuando se detienen y se les solicita la documentación reglamentaria resultan ser mujeres mayores de edad, que en el instante alegan que tienen una relación sentimental con estos extranjeros, es decir no hay razón de peso para privarlos de su libertad”, expresó.

El funcionario reseñó que según algunas averiguaciones encubiertas, estas damas cobran entre 100 y 200 dólares por ofrecer sus servicios sexuales. Además sostuvo que en la comandancia no ha sido formulada una denuncia de alguna de estas mujeres que amerite una investigación inmediata.

Ante la interrogante de ¿por qué no se han realizado allanamiento en los hoteles porteños?, Rebolledo informó que la policía ya no tiene competencia directa de hacerlo.

“Es el Ministerio Público el que tramita esta orden a través de un tribunal y luego la remite al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc)”.

Situación país
Por la situación económica, explicó el sociólogo Luis Cedeño, Venezuela se ha convertido en un país donde el turismo sexual es sumamente económico, en comparación con otros países como Colombia, Panamá e incluso República Dominicana.

Refirió que Venezuela goza de cierto prestigio en relación a este tema, lo que podría resultar atractivo para clientes internacionales. “Si nos enfocamos en este punto, sería fácil entender que podría estar gestándose una red de prostitución, donde el mercado que maneja a estas mujeres les paga devaluado, porque ellos cobran en dólares pero ellas ganan en bolívares. Es justo ahí donde se vería la explotación, aunque estas mujeres crean que están siendo bien pagadas”, indicó.

Para Cedeño, Venezuela sufre una de las crisis económicas más agudas de la historia por lo que los valores han quedado fuera de ley. “La prostitución se ha convertido en una opción ante una economía que se está contrayendo. El mercado laboral ha mermado considerablemente”, argumentó.

Cuando se habla de paliar la crisis, y más teniendo en casa un grupo familiar por quien dar la cara hace que las personas, en algunos casos, se vuelvan más vulnerables a caer en trabajos como la prostitución o inclusive el narcotráfico. “Si tiene la voluntad, en un país donde no hay mayores controles y la inflación es la más alta del mundo, caes en este rango de actividades”, reiteró.

El experto recalcó que la coyuntura política actual está haciendo que más personas se acerquen a trabajos ilícitos que no realzan, sino que degradan al ser humano.

Necesidad
Esas visitas al mismo populoso hotel y los encuentros íntimos continúan siendo su mejor “rebusque”.

Ya tiene un año viviendo la misma aventura aunque con protagonistas distintos. No lo niega, son varios hombres los que conocen su cuerpo y a quienes les ha sacado dinero.

Para ella no existe pudor. Aunque reconoció que sus comienzos en este mundo estuvieron cargados de “tragos amargos”, ahorita disfruta el momento, ese mismo que le ha servido para obtener una buena recompensa.

No sabe qué tiempo le queda en este negocio. Las citas cada vez son más. El coreano, como Claudia le dice es su “comodín a la felicidad”.

Piden permiso

La concejal del municipio Juan Antonio Sotillo, Dubraska Pérez, aseguró que el último abordaje realizado en el municipio Sotillo se hizo en el 2016, donde las trabajadoras sexuales solicitaron a la edil les gestionara los permisos sanitarios donde constara que no eran portadoras de ningún tipo de enfermedad.

Publicidad!