Desde los orígenes de la Humanidad el encuentro de civilizaciones y culturas, con sus diferentes lenguas, idiomas y dialectos, puso al traductor en el lugar privilegiado de unir por la comunicación. Por ello, el oficio de traducir tiene su arte y su complejidad. El vocablo viene del latín traductio que significa guiar de un lado a otro. En la historia intelectual del mundo, la traducción ha sido fundamental en la construcción del “otro”, de su reconocimiento o de su rechazo, ya que quien traduce recompone textos y palabras, reinterpretando su significado, comunicando muchas veces algo posiblemente diferente a lo planteado en la lengua nativa.

Pienso en ello, al contemplar un bello libro editado en Francia por L’Atelier du Grand Tétras con el título de Le chant inquiet, selección de poemas de José Antonio Ramos Sucre. El responsable de la selección, presentación y traducción de esta obra es el poeta francés François Migeot quien, además de escritor y traductor, es profesor e investigador de la Universidad de Franche-Comté, con una extensa obra literaria que le ha significado premios y reconocimientos, entre los que destaca el Gran Premio Universitario de la Novela otorgado en 2000 por la Academia de Borgoña. El título de este libro es tomado del poema de Ramos Sucre El canto anhelante, de su libro La Torre de Timón.

Esta edición de la obra de Ramos Sucre forma parte de la colección Entre deux rives, que dirige el poeta Migeot junto a su esposa de origen venezolano, Judith Alvarado Migeot, quien es también traductora de poesía y profesora e investigadora en la Universidad de Franche-Comté en Besançon y fundadores, en 1989, del grupo de arte y literatura Le Courrier de l’Orénoque. Las ilustraciones de este bello libro son de Caribaï Migeot, hija de François y Judith.

El libro que comentamos es una selección de textos de la obra poética de Ramos Sucre, quien nació en Cumaná el 9 de junio de 1890. Fue políglota y como abogado egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1917 desarrolló diversas actividades, siendo Juez Accidental de Primera Instancia en lo Civil, en 1918, y profesor de Historia y Geografía Universal y de Venezuela y profesor de griego y latín en el liceo Caracas, hoy Andrés Bello.