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Aunque ya han pasado más de dos mil años desde que Jesucristo vivió en la tierra, en cada rincón del mundo se sigue hablando de él.

Sin embargo, aún existe mucha confusión sobre quién fue Jesús de Nazaret, algunos dice que se trató de un hombre bueno, pero otros consideran que no era un profeta.

Otros piensan que no fue más que un profeta y hay quienes creen que Jesús es Dios, por lo que se debe adorar.

Lo cierto que casi nadie niega la existencia histórica de Jesús, cuyo nombre se convirtió en el mesías de los cristianos tras ser crucificado, muerto y supultado para salvar a la humanidad.

Con su resurrección, al tercer día de él fallecer, representa la verdad, la gloria y la vida eterna para muchas personas alrededor del mundo.

Según la tradición cristiana Jesús fue “concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”.
De acuerdo a las escrituras, todas sus hazañas están narradas en los evangelios redactados por algunos de los primeros cristianos.

La Biblia describe que sus padres fueron José y María.

Según Mateo, María y su esposo José, vivían en Belén cuando ella quedó embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anunció que el embarazo de María era una obra del Espíritu Santo y profetiza, que su hijo sería el mesías que esperan los judíos.

La juventud de ellos transcurrió en la ciudad de Nazaret, en Galilea ayudando a su progenitor durante trabajos de la carpintería.

Cuando Jesús tenía 30 años fue bautizado por Juan “El Bautista” en el río Jordán y se estableció en Capernaún, donde empezó a “predicar la llegada del Reino de Dios”.

Para los cristianos la muerte de Jesús representa un acto de amor, misericordia y sacrificio que es recordado por el cristianismo durante la época de Semana Santa.
1. Pasión y muerte

Durante su paso por la tierra la labor de evangelización de Jesús fue acompañada por diversos milagros, curación de enfermedades, así como la resurrección de enfermos, perdón de pecados que serían intrínsecos de su naturaleza divina como hijo de Dios.

Según las escrituras durante sus misterios Jesús realizó varios milagros.

Se habla en los cuatro evangelios canónicos de 27 milagros, de los cuales 14 se tratan de curaciones de enfermedades, cinco exorcismos, dos prodigios de tipo natural, tres resurrecciones, y tres signos extraordinarios.

Las doctrinas y enseñanzas predicadas por Cristo tuvieron amplia repercusión, entre las clases más humildes debido a sus mensajes de igualdad y solidaridad.

Según los cuatro evangelios, Jesús llegó con sus seguidores hasta Jerusalén para celebrar allí la fiesta de pascua.

Entró a lomos de un asno, para que se cumplieran las palabras del profeta Zacarías.

“He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de una bestia de carga”.

Sin embargo, su presencia molestó a los máximos mandatarios religiosos de Israel. Fue acusado de blasfemo al titularse hijo de Dios y perdonar los pecados. Algunos llegaron a tildarle de subversivo al pretender, según ellos recuperar el trono de David.

Esta vinculación política de Jesús sería lo que provocó los temores de Roma, ya que en la provincia de Judea las revueltas eran habituales. Los fariseos consiguieron del procurador Poncio Pilato la condena a muerte de Jesús.

Al ser interrogado por Pilato, este no lo halló culpable y por eso decidió dejar de la mano de la muchedumbre el destino de Jesús y Barrabás, un conocido delincuente.

Luego de azotarlo fue vestido con un manto rojo le colocaron una corona de espinas y una caña en su mano derecha para ser obligado a cargar la cruz con que sería crucificado.

En el camino, un hombre llamado Simón Cireneo, le ayudó a cargar la cruz hasta el Gólgota.

En la cruz donde fue clavado (símbolo del cristianismo), los romanos colocaron un cartel que decía “Jesús el rey de los judíos” (INRI).

A las 3:00 de la tarde, tras ser traicionado por uno de sus discípulos Judas Iscariote, Jesucristo fue crucificado en el monte Calvario en compañía de dos ladrones.

“Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”, fueron sus últimas palabras. Tras su muerte ordenó a sus discípulos que predicaran el evangelio por todos los rincones.

2. Resurrección

Tras tres días de su muerte, según el evangelio. Jesús resucitó entre los muertos.

Se dice que María Magdalena y otras dos mujeres hicieron el descubrimiento. Ellas vieron que la roca del sepulcro donde descansaban los restos de Jesús se había movido.

En el lugar solo estaban algunas telas blancas.

El cuerpo ya no estaba. “Ha resucitado”, decían maravilladas.

Un ángel se les acercó para darles la noticia, Jesús había resucitado. También les dijo que esperaría a sus discípulos en Galilea.

Según el evangelio de los hechos, Jesús resucitó y se apareció a los discípulos repetidas veces durante unos cuarenta días, hasta que finalmente subió a los cielos.

 

Elizaira Marval
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