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Nos encontramos zarandeados por el huracán de una crisis que tiene componentes económicos, políticos, sociales e, incluso, morales. Para empezar a superarla son necesarios acuerdos básicos en nuestra sociedad que consideren a los partidos políticos pero también a otras instancias sociales, en el marco del respeto a la democracia participativa expresada en nuestra Constitución. Además, hace falta que desde el Gobierno se avancen nuevas políticas económicas, más provechosas, abandonando la insistencia en esquemas que se muestran agotados mientras nos agobian la inflación, la escasez y la corrupción.

El año escolar comienza en medio de estas difíciles circunstancias, y la escuela –en particular la escuela pública- necesita mantenerse como un ámbito de protección y formación de nuestra infancia y una herramienta clave para desarrollarnos como una sociedad productiva, justa, libre y ecosustentable. En primera línea debe estar la lucha contra la deserción: necesitamos que todos los niños, niñas y adolescentes, al menos desde el preescolar hasta el final del nivel medio, se encuentren en las aulas. Las familias y las comunidades deben velar por ello. Y el Estado necesita salir a buscar a quienes se fueron –o, incluso, a aquel pequeño número que nunca entró- y esforzarse porque regresen. Esto puede incluir programas especiales para desertores, como ya se han experimentado en nuestro país.

Hoy, comer en forma adecuada es costoso. Por eso las iniciativas de alimentación escolar necesitan cuidarse al máximo; que lleguen a todos y todas, todos los días y con las proteínas, grasas, carbohidratos y vitaminas necesarios. Las comunidades deben estar muy atentas a estos procesos. Otro factor que puede incidir en la asistencia a la escuela es el transporte, cuyo costo también se ha elevado. Una meta a plazo relativamente corto debe ser lograr que todos los y las cursantes de pre-escolar y primaria en sectores urbanos cuenten con un plantel a distancia caminable. Para las y los liceístas el pasaje estudiantil ha de resultar una ayuda efectiva y constante. En las áreas rurales creemos que debe asegurarse el transporte escolar. En próximo artículo hablaremos de los sujetos claves de una buena escuela aun en época de crisis: las y los docentes.

Redacción El Norte
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