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El Rosario forma la trayectoria y prepara el camino entre la persona y Cristo convirtiéndola así en la síntesis del evangelio


Desde el principio del mundo ha existido el “arma” más poderosa capaz de vencer malos deseos, aflicciones, enfermedades y hasta conflictos. En el mundo religioso, el Rosario, es la definición perfecta de la comunicación de la persona con Dios.

Este dogma ha sido temible para el hombre porque es capaz de calmar cualquier corazón exaltado y de proveer las más excelsa comunicación con el creador.

La oración es como un faro, ilumina a todo al que está lejos o el que este cerca. La oración cambia el corazón afligido, seca las lágrimas del que llora, ilumina al que pide ser iluminado o guiado.

La oración es como un faro que cambia las espesas nubes grises en un sol radiante. Según las escrituras expresadas en la santa Biblia a través de la inspiración de Cristo aconseja orar para no caer en tentación, para… que “salgamos vencedores de todas nuestras pruebas”.

A lo largo de la historia, se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone a las fuerzas del mal fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción.

Rezar u orar requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Su significado

Según el capuchino italiano San Pío de Pietrelcina, conocido como el fraile de los estigmas “el Rosario es la más agradable de las oraciones, resumen del culto que se debe tributar a la Virgen, una manera fácil de hacer recordar a las almas sencillas los dogmas principales de la fe cristiana, un modo eficaz de curar el demasiado apego a lo material y un remedio para acostumbrarse a pensar en lo eterno que nos espera”.

También expresó que “El Rosario es arma poderosísima para curar los males que afligen a nuestro mundo”.

Dentro del mundo religioso, el Rosario forma la trayectoria y prepara el camino entre la persona y Cristo convirtiéndola así en la síntesis del evangelio. Esta oración es considerada cristológica, sencilla y pura.

“El rosario es también desde siempre una oración de la familia y por la familia.
Antes esta oración era apreciada particularmente por las familias cristianas y ciertamente favorecía su
comunión.

“Conviene no descuidar esta preciosa herencia. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavía esta forma de plegaria que es el rosario” (Beato Juan Pablo II).

Bendiciones del Rosario:

Los pecadores son perdonados.
Las almas sedientas son refrescadas.
Aquellos que son soberbios encuentran la sencillez.
Aquellos que sufren encontrarán consuelo.
Aquellos que están intranquilos encontrarán paz.
Los pobres encontrarán paz.

Origen

El rosario (del latín rosarĭum, rosaleda o rosedal) es un rezo tradicional católico que conmemora veinte “misterios” (15 en la forma tradicional) de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, recitando después de anunciar cada uno de ellos un padrenuestro, diez avemarías y un gloria al Padre. Es frecuentemente designado como Santo Rosario por los católicos. La Iglesia ha reconocido siempre una eficacia particular al Rosario, confiándole, mediante su recitación comunitaria y su práctica constante, las causas más difíciles.

Promesas:

Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.

-Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.

-Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.

-El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.

-Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su dedeo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.

-Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.

-Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.

María del Pilar
[email protected]

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Redacción El Norte
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