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Venezuela firmó este miércoles un acuerdo para reestructurar su deuda con Rusia, uno de sus principales acreedores, un alivio que no sacará del atolladero a este país estrangulado por la deuda y bajo default parcial.

Asfixiada por la caída del precio del petróleo y las sanciones estadounidenses, Venezuela asegura ser un “buen pagador”, pero las malas noticias se suceden en un país cuya población está sometida ya a la escasez de alimentos y medicinas a falta de dinero para importarlos.

Una delegación venezolana dirigida por el ministro de Economía y Finanzas Simón Zerpa firmó este miércoles un acuerdo que reestructura un crédito ruso de casi 3.000 millones de dólares otorgado en 2011 para comprar armamento ruso, indicó una fuente diplomática a la AFP.

Los detalles de este acuerdo se darán a conocer en una rueda de prensa del ministro venezolano en Moscú. Rusia adelantó en octubre que consistiría en postergar parte de los vencimientos.

Más allá de esta operación, el gobierno ruso “no ha recibido ninguna petición” de ayuda adicional de parte de Venezuela, según el portavoz del Kremlin Dimitri Peskov.

El acuerdo firmado en Moscú sólo permite ganar tiempo porque de todos modos “la cuestión de la deuda venezolana no puede resolverse de ninguna manera”, dijo a la AFP Anton Tabakh, economista de la agencia de calificación RAEX.

La reestructuración de esa deuda es una gota de agua en el endeudamiento de Venezuela, que alcanza los 150.000 millones de dólares.

La deuda venezolana con Rusia incluye 6.000 millones de dólares pagados por adelantado por la petrolera semipública Rosneft a la venezolana PDVSA.

En el caso de China, su principal acreedor, los expertos estiman que las sumas ascienden a varias decenas de millones de dólares. Según el ministerio chino de Relaciones Exteriores, “el gobierno y el pueblo venezolano tienen la capacidad de gestionar de forma apropiada sus propios asuntos, incluido su problema de deuda”.

AFP

Redacción El Norte
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