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La crisis que afronta la industria hípica nacional queda en evidencia en el hipódromo de Santa Rita, en el estado Zulia. El recinto permanece cerrado pero todavía hay animales en el lugar.

El año pasado, el dirario zuliano Versión Final reseñaba que a los propietarios les ha tocado privilegiar a sus ejemplares mejores dotados genéticamente por encima del resto. “A los caballos que no son de alta calidad los están dejando morir de hambre prácticamente”, cuenta Robert Arrieta, presidente del Colegio de Veterinarios de Maracaibo.

La ley de la selva reina en el Hipódromo de Santa Rita. Uno a uno caen los menos aventajados, aunque la suma de 56 caballos muertos desde su cierre, puede ir en franco ascenso entre los 250 que aún permanecen en el lugar.

La decisión es de los dueños, obligados por las limitaciones que desde el cierre varias fuentes han confirmado a este rotativo: las amenazas de las bandas criminales que dificultan el acceso al recinto y del Grupo Anti Extorsión y Secuestro (Gaes). “Tenemos varios veterinarios allá, algunos trabajan directamente con el hipódromo y otros privados para los dueños de los caballos. Son pocos porque desde el cierre el acceso es prácticamente imposible”, afirmó Arrieta.

“Esto da mucha impotencia. Lamentándolo mucho allí también pasa como en todos los otros rubros de animales, no se consiguen los alimentos concentrados y para calmar el hambre le están dando alimentos de bovinos y aves pero el equino es muy delicado con su sistema digestivo. Muchos mueren de cólicos pero pasa que el poquito de alimento que se consigue, a veces hasta con 400 por ciento de sobreprecio, va destinado primero a los purasangres”, explica el especialista.

Advierte que podría llegar el día en el que los alimentos no puedan llegar ni siquiera a los purasangres por lo que el gran cementerio equino en el que se convirtió Santa Rita seguirá en franco crecimiento de no llegar.

Redacción
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