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La escasez de productos básicos empaña a todos los sectores del país, incluso uno muy sensible: el tratamiento y curación de los enfermos.

En esta ocasión, la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Médica Defendamos la Epidemiología Nacional denunciaron la escasez casi total de medicamentos para tratar las enfermedades de transmisión sexual.

Un agravante de esta situación es que tampoco es fácil encontrar preservativos ni existe una efectiva campaña de educación sexual que concientice a la población sobre cómo prevenirlas.

En un comunicado firmado por los médicos José Félix Oletta, Ana Carvajal, Julio Castro, Oswaldo Godoy, Ángel Rafael Orihuela, Carlos Walter, Saúl Peña y Andrés Barreto, se plantea que “la dificultad para conseguir medicamentos esenciales en Venezuela se ha ido acentuando de manera progresiva en los dos últimos años, producto de la insolvencia comercial del Gobierno, cuyas deudas en divisas no han sido pagadas”.

Esta situación ha provocado que, desde hace meses, los proveedores internacionales farmacéuticos suspendieran los despachos, agotando los medicamentos de primera y segunda opción como alternativas terapéuticas.

Uno a uno

Los médicos denunciantes realizaron un trabajo de campo en farmacias de todo el país para buscar cada uno de los antibióticos requeridos en el tratamiento de enfermedades infecciosas de transmisión sexual. Buscaron los fármacos recomendados como primera e incluso segunda opción.

Se basaron en enfermedades como sífilis, gonorrea, uretritis no gonocócica, chlamidia, linfogranuloma venéreo, chlamidia trachomatis, granuloma inguinal, klebsiella granulomatis, vaginosis bacteriana, herpes simple vaginal, verruga ano-genital, tricomoniasis vaginal y cándida.

Comprobaron que la mayoría de los antibióticos requeridos para el tratamiento de estas enfermedades está agotado. Sólo dos están disponibles normalmente: la ciprofloxacina y la crema Imiquimod, mientras que el miconazol crema está parcialmente disponible.

Agotados están penicilina, doxiciclina, ceftriaxone, cefixime, clotrimazol crema, fluconazole oral, podofilotoxina y los fármacos contra el herpes acyclovir y valacyclovir.

En el renglón “casi agotado”, es decir, disponible en muy pocas farmacias, están el metronidazol oral y la azitromicina, antibiótico utilizado en gran parte de los tratamientos contra enfermedades de transmisión sexual.

La consecuencia es la “imposibilidad para que los pacientes cumplan correctamente las prescripciones recomendadas de los mejores tratamientos, con base a los esquemas y prácticas sustentadas por evidencias y consensos de expertos”, según apuntan los médicos.

No poder cumplir con los nuevos protocolos simboliza un retroceso de décadas en la atención médica al paciente. Además, es también un problema de salud pública.

“Esta situación contribuye, junto a la carencia de preservativos en el país y las escasas campañas de educación para promover la práctica del sexo responsable, la educación sexual de adolescentes y el uso de preservativos, a la propagación incontrolada de las enfermedades infecciosas de transmisión sexual, al no poder interrumpir la cadena de transmisión, no poder eliminar la infección en los enfermos y portadores y no poder tratar a los contactos”, alertaron.

Redacción

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