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Los venezolanos despertaron este lunes con la lamentable noticia de la muerte de la periodista y promotora cultural, Sofía Ímber, así lo informó a través de su cuenta en la red social Twitter, Diego Arroyo Gil, autor del libro La Señora Ímber.

Cortesía

1. Historia

De orígenes judíos, Ímber Barú nació el 8 de mayo en Soroca, Moldavia al oeste de Rumania, en 1924 y llegó a Venezuela en 1930. Era conocida por su agudeza en el periodismo venezolano, y su ardua labor como fundadora y directora por excelencia del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas -el cual condujo por casi treinta años (1973-2001)-, le hacen ser referencia obligada para ponderar la gestión cultural y el mercado del arte, tesón que le ha valido el epíteto de Sofía, la intransigente.

Desde joven se distinguió por la afición al periodismo. De su primer matrimonio nacieron sus cuatro hijos: Sarah, Daniela, Pedro (+) y Adriana, quien le ha acompañado en la gestión cultural. Tanto en Caracas como en París, formó parte de círculos intelectuales; entabló cercana amistad con Víctor Vasarely y Pablo Picasso. Su buen ojo para reconocer una gran obra fue clave para formar la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.

La ardua labor de Sofía Ímber, se remonta con firmeza a los años 60 del siglo XX, en los medios de comunicación , desde su participación en el consejo directivo de la revista CAL (Crítica, Arte y Literatura), junto a su primer esposo el escritor Guillermo Meneses; en su programa de televisión Buenos días (transmitido por Venevisión), junto a su segundo esposo el periodista Carlos Rangel; como directora de las páginas culturales del diario El Universal– y, en el ámbito de la cultura en Venezuela.

2. Premios y honores

Entre múltiples premios nacionales e internacionales y reconocimientos destaca como la única mujer a quien se le ha otorgado el Premio Nacional de Periodismo de Venezuela.

También recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Entre las múltiples condecoraciones y reconocimientos que ha recibido se encuentran la Orden del Libertador; la Medalla Picasso, que otorga la Unesco, convirtiéndose en la primera latinoamericana en recibir este premio.

Recibió asimismo la Legión de Honor, en grado de Chevalier, del gobierno de Francia; el Águila Azteca (México); la Cruz de Boyacá (Colombia); la Orden al Mérito (Italia); la Orden de Mayo (Argentina); la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral (Chile); la Orden del Río Branco (Brasil); la Orden del Mérito Civil (España); la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica del gobierno español y múltiples otras condecoraciones internacionales.

En 2012, la investigadora Arlette Machado publicó Mil Sofía (Editorial Libros Marcados), una semblanza-entrevista en el que Sofía relata en 253 páginas su vida y trayectoria profesional.

Sofía Ímber donó su biblioteca personal a la Universidad Católica Andrés Bello en junio de 2014. La colección consta de unos 14 mil ejemplares, los cuales serán resguardados en el Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza de dicho centro de estudios.

En el mismo año, recibió la Medalla Páez a las Artes que le otorga The Venezuelan American Endowment for the Arts.

En abril de 2016, el Museo de Arte de Miami rindió un homenaje a Ímber, por su trayectoria desarrollando el Arte Contemporáneo en Venezuela y Latinoamérica, haciendo al país como del museo que llevaba su nombre hasta recién referencia mundial en las artes plásticas.

Es preciso destacar que para hoy la Universidad Simón Bolívar (USB) tenía ya previsto conferir el doctorado honoris causa a Sofía Ímber.

3. Artistas se pronunciaron

El dramaturgo y escritor, Lonardo Padrón, manifestó su pesar por la partida física calificándola como “la gran dama del periodismo y el quehacer cultural venezolano”.

El periodista Román Lozinski escribió: Qué pesar la partida de Sofía Ímber. Admirada. Querida. Paz a su alma.

Héctor Manrique por su parte aseguró: Hoy somos mucho menos!!!!! Murió Sofia Ímber!!!!

4. Frases inolvidables

Existen algunas frases características de la gran Sofía, las cuales han marcado sus entrevistas, entre estas podemos recordar:

“Lo que estamos viviendo no tiene nombre, pero sí culpables”

La siguiente serie de frases fueron plasmadas en la obra de Diego Arroyo Gil, publicada en 2016 por Editorial Planeta.

“Yo, la intransigente, el nombre de mi columna de opinión en El Nacional, no fue mi idea.

El nombre que yo habría escogido era ‘Yo, la exigente’, pero el periódico decidió que la otra era más atractiva”.

“Jamás me ha importado la opinión general, se ha dicho tanto de mí que si me preocupara sería pulverizada de inmediato”.

“Yo nunca alzo la voz. Me consta que pueden decirse las mejores y peores cosas sin gritar, a mí me tienen que sacar mucho de quicio para que hable más alto”.

Finalmente esta frase la reveló en una entrevista a Contrapunto: “Soy una carricita que quiere vivir más, mucho más; que se le olvida que tiene 92 años y siempre piensa que tiene que hacer más”.

R. Abreu / Redacción
redacció[email protected]

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