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El condado vinícola de Sonoma es el más afectado. Aún no hay señal de que los fuertes vientos, que azotan las llamas, vayan a ceder.

El fuego no da respiro en el norte de California. La cifra de muertos ha ascendido de 17 a 23 en las últimas 24 horas y los desaparecidos ya son 285, mientras el ejército de bomberos que combate la ola de incendios en tres condados en territorio vinícola reconoce que el progreso es escaso.

La buena noticia es que la fuerza de los vientos prevista para el miércoles por la noche no hizo buenos los pronósticos. Aún así, ya se han perdido 3.500 edificios, entre viviendas y negocios, y 11.000 hectáreas han quedado calcinadas de acuerdo a los últimos datos del miércoles. Además, 20.000 personas siguen evacuadas a la espera de poder volver a lo que quede de sus residencias.

La ola de incendios, hasta 16 entre los condados de Sonoma, Napa y Mendocino, se inició el domingo. El fuego se propagó a gran velocidad debido a los vientos del interior y a la resequedad de la vegetación tras cinco años de sequía. “Estamos hablando de una vegetación explosiva”, señaló uno de los jefes de bomberos de California, Ken Pimlott.

Jonathan Cox, jefe de batallón del Departamento Forestal y Protección de Incendios de California, tildó la situación de tragedia. “Esto no es fácil para nadie. Tenemos bomberos que han perdido sus casas o que tienen miembros de su familia que la han perdido”.

El pueblo más golpeado ha sido Santa Rosa, situado a unos 80 kilómetros al norte de San Francisco. Vecindarios enteros han quedado arrasados, llevándose por delante la vida de 13 personas y acabando con mansiones. También se han registrado víctimas en Mendocino, Napa y Yuba, condados vecinos a Sonoma.

De momento, esta ola de incendios es la quinta más mortífera en la Historia de California, superando el anterior incidente de gravedad en San Diego en 2003, cuando 15 personas perdieron la vida. Hasta 8.000 bomberos están luchando contra las llamas, mientras el presidente de EEUU, Donald Trump, ha aceptado la petición de ayuda del gobernador de California, Jerry Brown, para declarar el estado de emergencia y movilizar recursos federales.

Parte se destinarán a la búsqueda de desaparecidos, a casos como el de Christina Hanson, una de las desaparecidas hasta hace unas horas. Su familia ya ha confirmado que pereció atrapada por las llamas en su apartamento de Santa Rosa. Hanson, una minusválida que usaba silla de ruedas, llamó a la ex mujer de su padre para avisar de que veía las llamas muy cerca. No se supo más de ella tras las llamadas al servicio de emergencia de los vecinos alertando del peligro de la situación.

Otros muchos han sido trasladados a hospitales cercanos con quemaduras de diversa consideración. No se espera que se recupere cierta sensación de normalidad hasta dentro de una semana, el tiempo que los bomberos necesitarán para contener las llamas y retirar cualquier peligro que haya dejado la catástrofe.

La sorpresa agradable del momento es la cantidad de viñedos que se han salvado de la quema. Las fotos aéreas publicadas muestran zonas verdes entre bosques calcinados. Lo atribuyen a la mayor humedad de la uva y a las franjas de separación, que se han convertido en un apagafuegos natural.

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Agence France-Presse

Con información de la agencia de noticias AFP

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