Son identificados por sus cascos blancos con una cruz violeta y por sus uniformes de estudiantes de medicina

Fue su gran prueba de fuego. Tienen pocas semanas organizados y el pasado 10 de mayo, los 50 integrantes de la Cruz Morada por primera vez tuvieron que emplear lo que han aprendido en la escuela de Medicina de la Universidad de Oriente en un escenario poco común: en medio de una gran nube de gases lacrimógenos y bajo una lluvia de perdigones, pero con la misma motivación que los llevó a las aulas desde el primer día, sanar.

Bajo el inclemente sol del mediodía, cuatro de estos estudiantes del Núcleo Anzoátegui atendían a una muchacha que marchaba y palideció a la altura del Banco Mercantil de la avenida intercomunal Jorge Rodríguez de Barcelona. En el grupo de voluntarios estaba Jorge Kuffaty, identificado con el casco blanco con la cruz morada y su uniforme de estudiante de medicina.

Al ser abordado, cuenta que la iniciativa surgió con las marchas del último mes y al ver lo que estaban haciendo sus compañeros de la Universidad Central de Venezuela en Caracas.
“Es la mejor forma que tenemos de ayudar”, responde sobre las motivaciones que los llevaron a conformar esta agrupación.

“Realmente la situación en el estado ha sido muy distinta a Caracas. Hasta ahora el grueso de las personas que hemos atendido ha sido con problemas de tensión arterial o deshidratación. Los pocos heridos se han tratado de personas que se han tropezado mientras marchaban o cosas similares”, relata Kufatty con el rostro enrojecido y la piel quemada por las diarias jornadas de caminata.

Lo que no sabía el muchacho era que 6,8 kilómetros después, la historia cambiaría y ese día tendría que atender al propio diputado a la Asamblea Nacional, Omar González, con herida abierta en la cabeza producto del impacto de una bomba lacrimógena cuando se encontraba en las cercanías del Palacio de Justicia en Barcelona, en lo que fue la primera manifestación reprimida por las autoridades en Anzoátegui desde los enfrentamientos del 19 de abril en el distribuidor Fabricio Ojeda de Lechería.

Están atentos a cualquier emergencia.

La logística
Si en Caracas las cruces son verdes, en Anzoátegui se tornan violeta pero se trata de una cuestión meramente logística para identificarse mejor entre cada casa de estudios, porque al final de cuenta todos tienen el mismo objetivo y operan de una forma bastante similar.

En la entidad los muchachos tienen una complicación más que los voluntarios en Caracas: la falta de insumos y medicinas para atender a los afectados es todavía más crítica. Por ejemplo, la totalidad de los estudiantes de medicina que se lanzaron a las calles a ayudar no cuentan con máscaras antigases, lo que hace aún más riesgoso el gesto de buena voluntad que han emprendido.

Apelan a la solidaridad para mantenerse en las calles. Para ello se valen de las nuevas tecnologías y poseen una cuenta en la red social Instagram para lograr el puente con las personas que quieran colaborarles: @PrimerosAuxiliosUdoAnz. Justamente la primera petición que hicieron por esa vía fue la de cascos y máscaras.

udistas primeros auxilios

¡Llegó la represión!
El 10 de mayo quedó en evidencia lo desprotegido que están los muchachos. Carolina Mendoza, estudiante de medicina y una de las coordinadoras de las cruces moradas, narró cómo los voluntarios tuvieron que ingeniárselas para proteger sus vías durante la represión en los alrededores de la sede de los tribunales en Barcelona.

“Hasta ahora necesitábamos con urgencia otros medicamentos, porque en Anzoátegui no había represión, pero llegó la represión. Por eso necesitamos máscaras completas antigas y sobre todo, Maalox y bicarbonato de sodio en cantidades industriales para poder hacer las soluciones que le rociamos a las personas afectadas por las lacrimógenas”.

El balance de ese miércoles, el día que marcó la transición de las protestas pacíficas al ataque por parte de la Guardia Nacional, fue de más de cien personas, en su mayoría asfixiados y golpeados por bombas, pero quizás el caso más grave que debieron atender fue el de un señor que sufrió un ataque cardíaco en medio de la manifestación.

“Afortunadamente los miembros del grupo estaban cerca y lo atendieron rápidamente hasta lograr trasladarlo a un centro asistencial”, cuenta Mendoza.

Desde ese día los muchachos se mantienen acompañando cada manifestación convocada por la oposición. Están dispuestos a prestar atención a manifestantes, afecto o no al gobierno y a los propios agentes de seguridad, porque para ellos asistir a una persona va más allá de cualquier asunto de ideología.

Preparados

Para prestar este servicio no es suficiente con los conocimientos de medicina. Han recibido adiestramiento sobre primeros auxilios por parte de varias direcciones municipales de Protección Civil. “Este adiestramiento se lo estamos dando solo a estudiantes de medicina de la UDO”. En esos cursos han aprendido a dividir sus acciones en las marchas en tres zonas: La zona roja, que es la más cercana al conflicto; la naranja que se ubica más alejada de los disturbios y donde aplican tratamientos de primeros auxilios; y la verde, donde hay especialistas que evalúan si es necesario hacer el traslado de una persona hasta un hospital.

JAT
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