Arturo Sosa Abascal, será el primer no europeo en convertirse en el superior de la congregación

Hay un nuevo Papa, el de los jesuitas, y es venezolano: Arturo Sosa Abascal, quien fue elegido nuevo superior de la congregación general de la Compañía de Jesús en una votación tras la renuncia del español Adolfo Nicolás.

A menos de una semana de que el papa Francisco designara cardenal a monseñor Baltazar Porras, la mañana de este viernes, 14 de octubre, el padre Sosa es el nuevo “papa negro”, como se le conoce, por la importancia de los jesuitas. Fue elegido tras una votación secreta de los 217 electores realizada durante la 36ª congregación general celebrada en Roma.

1. El personaje

El padre Sosa, de 67 años de edad y nacido en Caracas, es consejero del padre general y delegado general para las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en Roma. Además, tiene un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela, informó hoy la congregación.

Sosa Abascal será el 31 superior general y el primer no europeo desde el nacimiento de la congregación, fundada por san Ignacio de Loyola.

Tras la elección en la sede de los jesuitas en Roma, para la que se requería el 50 por ciento más uno de los votos (107), se oyó un fuerte aplauso y, como requiere el proceso, posteriormente fue informado el Papa, quien pudo felicitar por teléfono al elegido.

El venezolano sustituye al español Nicolás, que abandonó por motivos de edad, pues tiene 80 años, después de haber sido elegido en 2008.

La 36 congregación comenzó el pasado 2 de octubre y concluyó ayer con una misa concelebrada por los 212 electores en la iglesia madre de los jesuitas en Roma y la posterior votación.

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2. ¿“Papa negro”?

La congregación general de la Compañía de Jesús es la orden masculina de la Iglesia católica que tiene el mayor número de miembros: unos 19.000 extendidos en 127 países. Fue fundada por Ignacio de Loyola en 1540 y aprobada por el papa Paulo III. Su misión es el servicio de la fe y la promoción de la justicia que esa fe exige.

Se cree que este nombre alternativo que ha sido adoptado para referirse al cargo surgió cuando la orden de la Compañía de Jesús empezó a ser percibida como la congregación con más influencia dentro de la Iglesia católica. Por eso, debido a la gran importancia del superior general de la Compañía de Jesús, a menudo se le comparaba con el Papa, así y el contraste entre las blancas vestimentas que usa comúnmente el Santo Padre de El Vaticano y la sotana negra de los jesuitas produjo el singular sobrenombre.

3. Regulaciones

El día de la elección del superior general de la Compañía de Jesús, los electores celebran juntos la eucaristía en la Iglesia de Espíritu Santo. A continuación abordan varios temas breves como la elección de los oficiales y de aquellos que harán de secretarios para la eficiencia del trabajo conjunto. Luego se confirma si los delegados están presentes y entonces se declara la sesión para escoger al superior general, un acto que tiene varias regulaciones:

1. Ningún jesuita debe buscar el cargo para sí mismo ni para algún otro: todo lo que un delegado puede hacer es pedir información sobre este o aquel jesuita.

2. Una vez en el aula de elección, los electores cortan toda conexión con el mundo exterior. No están permitidos dispositivos electrónicos ni computadoras. No hay Internet. Ni siquiera los micrófonos inalámbricos o los traductores están en la sala.

3. La elección se hace a través de una papeleta manuscrita que cada elector deposita en una urna de madera. Se realizan las rondas necesarias hasta que la mayoría simple decida al nuevo líder de congregación general de la Compañía de Jesús.

4. Las constituciones de la compañía son utilizadas para entender cuál es el tipo de jesuita que están buscando los delegados. Ya san Ignacio señalaba algunas cualidades del general como “la generosidad de espíritu, la fortaleza de carácter, la altura intelectual, dirigencia, salud, equilibrio personal”. Con bases como esas, buscan a un jesuita “de los más señalados en toda virtud y con más méritos en la Compañía”. Sin embargo, dentro de estas cualidades hay otras que son imprescindibles, desde los tiempos de san Ignacio de Loyola: tiene que ser una persona que “ame a la Compañía, que tenga buen juicio y que esté acompañado de buenas letras”.

4. Así piensa

Acerca del sistema político venezolano, durante un conversatorio en el Centro de Fe y Culturas de Medellín, Colombia, en 2014, señaló: “Quince años de gobierno chavista no han logrado establecer las bases de una nueva legitimidad política, ni la del chavismo ni otra. Entonces, me refiero a este régimen como un sistema de dominación, no como un sistema legítimo”.

“Siento que Venezuela es una sociedad herida y resentida. Heridas que han producido resentimiento. Resentimiento que ha producido nuevas heridas y nuevos resentimientos. […] Y entonces, esa situación de esa herida y esos resentimientos que existen en la sociedad venezolana cada vez más patentes, ponen en riesgo el espacio público, ponen en riesgo la política. Y ése creo yo que es el mayor riesgo que corre en este momento la sociedad venezolana: cuando no hay espacio público, cuando no hay capacidad política de ponerse de acuerdo, de encontrar vías de solución a los conflictos, ¿qué sucede? Sucede la violencia o la guerra”.

Redacción
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