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A dos años de la orden presidencial de bajar los precios de la línea blanca, los productos se han elevado al menos 10 veces su precio inicial

Casi dos años han pasado desde el llamado “Dakazo”, con el que el Gobierno nacional buscaba contrarrestar el sobreprecio de electrodomésticos en todo el país, pero la inflación sigue por encima del poder adquisitivo de los venezolanos. Equipar una casa cuesta, como mínimo, casi dos millones de bolívares.

“He ordenado la ocupación de esa cadena y que saquen todos los productos a la venta para el pueblo. Que no quede nada en los anaqueles”, dijo el presidente Nicolás Maduro el 8 de noviembre de 2013, en una orden expresa contra la tienda Daka, en Caracas.

¿Cuál fue el resultado de la medida? En comercios de la zona norte de Anzoátegui, el precio de un televisor LED de 24 pulgadas bajó de Bs. 15 mil 998 a Bs. 4 mil 188, durante los primeros días de la medida, pero hoy ese valor de Bs. 4 mil se ha multiplicado unas 32 veces y se puede encontrar en las tiendas en Bs. 165 mil, la unidad de 32 pulgadas.

Una nevera se puede hallar desde 388 mil bolívares hasta más de un millón, mientras que una cocina, la más barata de cuatro hornillas, en Bs. 54 mil.

Este precio y el de los demás artículos electrodomésticos se han convertido en un dolor de cabeza, dicen quienes intentan renovar equipos en casa, sustituir los que la delincuencia les arrebató o perdieron a causa de las fallas eléctricas.

Ofertas que no vuelven

Muchos de los que aprovecharon las ofertas, que duró pocas semanas, aconsejan cuidar estos bienes, porque -probablemente- no vuelven.

Así lo aseguró Juan López, uno de los que en esa ocasión adquirió una nevera, una cocina y un aire acondicionado por Bs 21 mil 500. Si decidiera repetir la compra de ese combo, debería invertir 229 mil bolívares.

“Cuando los compré se me abrió el apetito por el dinero y vendí la nevera en 50 mil bolívares. Ahora necesito una porque la que tengo se dañó por los apagones, y la más económica no baja de los 300 mil. Hay que cuidar los corotos”, dijo López.

Cortesía
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Norma Beria, quien vive con su esposo e hijos en casa de su madre, compró recientemente una vivienda, pero no ha podido equiparla.

Lleva un año intentanto comprar los artículos, pero lamenta tener dificultad para ahorrar con los sueldos actuales, más aún, si debe ayudar a mantener a su familia.

“Con lo que antes se podía equipar una casa, hoy no se compra ni una cocina eléctrica”, apuntó.

Raibelys Rojas explicó que quienes ganan sueldo mínimo (Bs. 9 mil 648 con 18) no pueden cumplir “el sueño” de ver su casa bien equipada. “Se debe trabajar un año completo sin gastar un bolívar para poder comprar al menos un televisor. Con el ‘Dakazo’ fue peor el remedio que la enfermedad”, sentenció.

Destacó que los planes para ayudar a la población, a través de precios bajos, existen pero, a su parecer, no se cumple como debe ser.

“No hay productos por montón, pero sí llegan, aunque es imposible comprar con ‘Mi Casa Bien Equipada’ o en locales surtidos por la Sundde (Superintendencia Naciona para la Defensa de Derechos Socioeconómicos), porque si no son los revendedores los que abusan, hay corrupción dentro del programa”, denunció Rojas.

Precios justos

En un recorrido por tiendas de línea blanca se constató que de precios justos solo quedó el recuerdo en la memoria de los vendedores. “Eso fue lo peor que se le pudo hacer a la economía del país. Nadie vende porque no hay nada que vender, y los clientes no tienen con qué comprar”, manifestó un comerciante de la avenida Fuerzas Armadas en Barcelona quien prefirió no identificarse.

El precio de una cocina de cuatro hornillas se ubica entre Bs. 54 mil y 119 mil, dependiendo de la marca, mientras que la de seis hornillas, llega a costar desde 109 mil hasta 160 mil bolívares.

El trabajador que gana salario mínimo debe ahorrar al menos seis meses de sueldo, sin gastar dinero, para optar por la cocina más económica.

Las lavadoras “chaca chaca” están entre Bs. 57 mil y 75 mil según la fabricadora y la capacidad en kilos. En cambio, las automáticas superan los Bs. 400 mil.

El valor de los televisores varía por el tamaño y lo reconocido de su marca, y se ubican entre 165 mil y 290 mil los más modestos.

Pero el producto, cuyo precio supera al resto de su tipo, es la nevera, la cual llega a costar Bs. 240 mil la más pequeña, mientras que las de gran tamaño alcanzan el millón de bolívares.

La vendedora de línea blanca Odalys Jiménez, en la calle Juncal de Puerto La Cruz, lamentó que las personas que entran a la tienda, maltratan a los trabajadores como respuesta a los altos precios.

“No tenemos culpa de que este sea el resultado de las medidas económicas. Son muchas las denuncias que nos hacen los clientes, pero mensualmente llega la Superintendencia de Precios Justos y certifica que todo está en orden”, aclaró.

Detalló que estos precios son producto de las importaciones a tasa del Sistema Marginal de Divisas (Simadi), además del pago de transporte y cobro del impuesto del Valor agregado (IVA), cuyas especificaciones están reflejadas en el taco del costo.

En resumen, el recorrido por tiendas indica que para equipar una modesta casa con cocina, nevera, lavadora, aire acondicionado, congelador, comedor y televisor se requieren al menos 1 millón 751 mil bolívares, es decir, 15 años sin gastar ni medio.

Desapareciendo

Comerciantes de electrodomésticos estiman que la economía puede empeorar y afirmaron que este tipo de establecimientos está por desaparecer.

Rebel Al Atrache, uno de ellos, indicó que, tras casi un año de espera, recibió un lote de mercancía, pero advirtió que será la última que expenderá. Planea bajar la santamaría definitivamente en cuanto se terminen esos productos.

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“Es difícil pagarle a los empleados si nada se vende, ya la mayoría ha cerrado y creo que es lo mejor antes de terminar por perderlo todo. Se vive con zozobra porque no se sabe cuándo se ordena otro ‘Dakazo’ o si llegan a saquear”, alegó.

Según el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Jorge Asfar, solo el 5% de las tiendas de electrodomésticos permanece abierto. Indicó que los dueños de negocios han migrado a otro tipo de actividad económica.

“Ni reparar se puede”

Para los que insisten en prolongar la vida de sus aparatos, también es un viacrucis hallar los repuestos o alguien dispuesto a encargarse de la reparación.

Jesús Martínez lleva mes y medio con la nevera de su casa en un taller de refrigeración, por no poder encontrar el motor que necesita para que vuelva a funcionar. El motor lo consigue a través de internet por Bs. 25 mil, sin garantía.

El técnico en refrigeración Luis Jiménez, con 12 años de experiencia, dijo que desde hace año y medio, dejó –igual que la mayoría de los técnicos- de llevar la responsabilidad de la búsqueda e instalación de repuestos.

“Sube el número de reparaciones, pero también de devolución porque terminan llevándose el equipo, al no encontrar el repuesto”, aseguró.

En ese negocio “sobrevive” cobrando las revisiones, desde Bs. 2 mil a 3 mil 500, según el aparato.

Yosemarys González/ECS
[email protected]

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