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¡Unidad! O ¿Unidad? La palabra esconde muchas facetas, en ocasiones se convierte en una camisa de fuerza que nos imposibilita actuar como nos dicta la consciencia.

Creo en la unidad sincera y verdadera, esa que nace en concierto con todos los factores de una sociedad, confío en la unidad del pueblo para lograr lo más elevados anhelos de la colectividad.

Creó en la Unidad con la gente, como mecanismos para frenar la crisis política, social y económica que estamos viviendo los venezolanos.

No soy partidario de la división del pueblo, y es que nuestra gente en las distintas comunidades está más unidas que nunca. Ellos, más que cualquier partido político, conoce la realidad de lo que se vive en el barrio, en el cerro, en el caserío, por eso ellos están unidos en la batalla diaria de sobrevivir.

La unidad que defiendo es sincera, más allá de los partidos, más allá de los cuadros políticos y reglamentos que golpean la libertad de discusión y de entendimiento.

Es la gente en la calle la que clama unidad y la que efectivamente se está uniendo para alcanzar metas comunes y desarrollar instrumentos de organización efectiva y contundente para así derrotar a aquellos que nos dividen con sus acciones.

He sido opositor al Gobierno nacional esencialmente porque el mayor éxito de éste ha sido la división del pueblo, de la sociedad, la fractura de hogares, lo cual es inaudito para mí como venezolano.

He sido igualmente crítico con la Mesa de la Unidad Democrática porque  en muchas ocasiones sus conductores se empeñan en imponer criterios por encima de las creencias libres de los dirigentes, de los bregadores de las comunidades, lo cual debe ser condenado por todos los que en verdad amamos  la libertad en toda su expresión.

La unidad no se decreta se construye, y en muchas ocasiones los grandes partidos de la MUD, con sus actuaciones, han sido generadores de división.

Los clamores de conflicto interno está, en mayor magnitud, devorando la estructura del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), dirigentes de base se inclinan a una revolución dentro de la revolución porque dentro del sistema interno del partido oficial no hay espacio para nadie.

Este malestar se evidenció en unas pírricas elecciones internas del oficialismo, y a pesar de los anuncios sobre supuestas masivas participaciones de la base del partido rojo, la realidad es que las calles de todos los municipios del país estaban vacías y los militantes del Psuv castigaron a sus dirigentes con la abstención.

¡Entonces! La realidad nos indica que tienen que venir, nacer de lo más profundo de nuestra sociedad, una UNIDAD  con sentido popular, que pase por encima de los partidos y la polarización, y que nos permita encontrarnos para avanzar por nuestra Venezuela.

@Simone_Augello
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