Al menos tres robos diarios ocurren en la urbanización Rafael Caldera de Nueva Barcelona ante la falta de seguridad.

El déficit de atención por parte de los cuerpos policiales municipales y estadales, según los vecinos, llevó a conformar un grupo de brigadas nocturnas.

Voceros del consejo comunal Monseñor José Humberto Paparoni aseguraron que estos equipos se rotan en horas de la madrugada, por ser esos los momentos en que la zona se encuentra más solitaria.

Criticaron que en reiteradas oportunidades han llamado a los diversos números de cuadrantes policiales y han hecho caso omiso de sus denuncias, “dicen que vienen y nunca aparecen”, comentó una vecina.

“Desidia”
El mal estado de la cancha, la maleza y el desbordamiento de las aguas servidas son otras de las fallas de las cuales hicieron eco los vecinos.

Para solventar el problema del alumbrado público, los miembros del consejo comunal y habitantes hicieron la compra de 50 bombillos que fueron colocados en cinco calles del conjunto residencial.

Lucelys A. Rodríguez/ECS
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