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Escultura de la pasión de Cristo fue consagrada el 4 de julio de 1674 por fray González de Acuña


Durante años, cada marzo o abril se han convertido en sinónimo de alegría para los venezolanos, en especial para los caraqueños, quienes rinden honores al Nazareno de San Pablo.

Esta imagen es una talla en madera de pino flandes de Sevilla, España, posiblemente de Felipe de Ribas en el siglo XVII.

Según la leyenda contada por los devotos, cuando el escultor terminó de tallar la imagen, Cristo se le apareció y le dijo “¿dónde me has visto que tan perfecto me has hecho?”

Los fieles aseguran que la escultura fue llevada a la capilla de San Pablo el Ermitaño, en Caracas y de ahí proviene su nombre de Nazareno de San Pablo

El 4 de julio de 1674 la imagen fue consagrada por fray González de Acuña, la obra contempla la representación de Cristo cargando la Cruz, vestido de morado en su calvario camino a su crucifixión.

En 1597 una epidemia de peste del vómito negro se apoderó de Caracas, en ese entonces la población dedicaba parte de su tiempo a las labores religiosas de rezos para el Nazareno.

Se dice que la leyenda del limonero del Señor que el lugar cercano al templo de San Pablo existía una huerta plantada de limones cuyos azahares perfumaban el ambiente.

Cuando el Nazareno fue sacado en procesión a petición de los fieles, al pasar la imagen un racimo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del Nazareno, cayendo al suelo algunos.

Los feligreses los recogieron dándolos como medicina a los enfermos, quienes sanaron rápidamente.

Festividad

Cada año los venezolanos se movilizan hasta las grandes iglesias del país, para celebrar la tradición en la que los devotos pagan sus penitencias al Nazareno.

Elizaira Marval
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