Nunca una persona de verdadero origen yanqui, nacida y crecida en Estados Unidos de América, ha dado testimonio en medios venezolanos sobre la pobreza que millones de seres humanos sufren en su país, o sea, gente comiéndose un cable en EE. UU., sobre todo venezolanos
Para poner fin al secretismo y a la desinformación, hoy comparto video impactante de mi conversación con uno de mis muchos amigos en el “imperio”.
Su nombre es Joseph Gale, un joven estadounidense que me confesó detalles de las grandes dificultades económicas que sufre la clase trabajadora en EE. UU.
Ver video en Youtube: Mensaje de un gringo a venezolanos que quieren vivir en EE. UU.
Joseph me cuenta que no es secreto para nadie que en los últimos años se ha puesto de moda que muchos venezolanos, especialmente los jóvenes, hablen de irse a otro país a buscar mejor situación económica para vivir.
Aquellos que han concretado la aventura del viaje, generalmente son mostrados por medios de comunicación como personas que lograron el éxito en otras tierras, pero cabe preguntarse si no existe gente que desgraciadamente fracasó y tuvo que regresar a Venezuela. Menos todavía se habla de algo más triste, como por ejemplo la gente que habiendo fallado en su objetivo de vivir bien, decidió quedarse en el extranjero viviendo en pobreza con tal de que su ruina no fuera vista por sus compatriotas venezolanos.
La vida afuera no es color de rosa, por ejemplo en Estados Unidos el sueldo mínimo promedio es más alto que en Venezuela, pero hay que pagar cuentas excesivamente caras por concepto de alquiler, salud, educación, entre otros (así lo muestra el video con el gringo).
Ganar y gastar en dólares como obrero latino puede ser lo más parecido al gas que rápidamente se evapora. De allí que irse a probar suerte al norte es estar siempre por detrás del hombre blanco estadounidense en las oportunidades de empleo y remuneración.
Una cosa es ganar en dólares estando en Venezuela como profesional contratado por una empresa transnacional y otra es llegar a EE. UU. como obrero de un autolavado para vivir de tips (propinas).
Muchas veces he viajado a EE. UU. y desde niño aprendí su idioma, hice amigos, conocí sus leyes y su cultura, pero sinceramente nunca consideré establecerme en ese país debido a la discriminación racial, social y económica que ciertas élites dominantes han implantado. Conclusión: compatriotas venezolanos antes de aventurarse a lavar baños, barrer pasillos, cargar cajas u otros trabajos forzados y mal pagados en EE. UU. (8 dólares por hora), saquen bien su cuenta, piensen los pro y los contra, y luchen por Venezuela.
Tomado de aporrea.com