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Es imprescindible visibilizar la diáspora. Este éxodo masivo, que ha tenido lugar con mayor intensidad en los últimos años, es un síntoma inequívoco de la situación por la que atraviesa nuestra patria. De hecho, el sociólogo Tomás Páez, especialista en el tema, señala cómo ha resultado vital la salida de un contingente humano numéricamente importante para aliviar la presión interna del país. Dicho de la forma más prosaica: son dos millones de bocas menos que alimentar.

Los emigrantes son el rostro más visible de Venezuela en sus lugares de llegada. Son embajadores informales que operan como enlaces para establecer relaciones comerciales con el extranjero; crean un flujo de información hacia nuestro país acerca de la tecnología y los métodos empleados en otras naciones; reportan remesas que facilitan el sostén de muchas familias y que inciden en nuestra economía. Pero, ante todo, son personas, con un rostro y una historia únicas, luchando por salir adelante y signados por un anhelo común: volver a su patria.

El interés humano presente en esta faceta de la emigración fue lo que percibió Daniel Mouhtar, un médico venezolano radicado en Canarias, cuando convocó a los venezolanos radicados en el extranjero a través de un video, y solicitó que compartieran con él sus experiencias como emigrantes. Recibió, en respuesta, 342 historias, 35 de las cuales se encuentran recopiladas en el libro que acaba de presentar en España: Relatos Venezuela.

Hay mucho que contar.

Esta obra, amparada por la editorial Paquidermo, cuenta además con las ilustraciones de 19 artistas, contactados uno a uno por Instagram. La coordinación del proyecto editorial estuvo a cargo de Andrea Vivas Ross, actualmente establecida en Margarita.

“El objetivo de estos relatos es plasmar la realidad y darla a conocer, contribuir a eliminar el mito emigrar es sinónimo de bienestar sin mucho esfuerzo y de indolencia con el país dejado”.

Esta frase, con que ilumina el autor nuestra lectura en la introducción, subraya la injusticia en que se incurre cuando se considera que la emigración es una salida comodona y facilista en medio de este sálvese-quien-pueda nacional.

En principio, la migración es enriquecedora, pero ello no supone que sea fácil, y menos cuando se efectúa bajo la presión de la más estricta necesidad. La ruptura con los propios lazos y la adaptación al nuevo entorno conllevan de por sí un importante desgaste emocional como para cargar, además, con el ignominioso el que se fue no hace falta que, además de injustísimo, revela la ignorancia de quien formula esta aseveración.

“Relatos Venezuela busca mostrar la realidad que le ha correspondido vivir a nuestra generación. No es un proyecto más de estadísticas migratorias, sino una compilación que cuenta, desde el anonimato de cada protagonista, historias que se convierten en un gran relato”, explica Mouhtar. “La diversidad y particularidad de cada historia hace de este proyecto una lectura nutritiva, increíblemente sensibilizadora de una realidad que pocos conocen con detalle”. Cuando concluya esta etapa aciaga de nuestra historia, el libro de Daniel Mouhtar constituirá una vívida crónica de lo que atravesaron nuestros compatriotas en este pseudo-exilio al que se han visto constreñidos, preservando para la posteridad estas historias de logros, de rupturas, de desencuentros, de rechazos y acogidas.

En el prólogo, Laureano Márquez señala esperanzadoramente: “una fuerza civil de letras y cultura, de ciencia y saber, se reconstituye para los tiempos florecientes que, sabemos, han de venir”. Que así sea. Mi enhorabuena al autor.

Redacción El Norte
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