“Los clientes ya no compran cuatro kilos, sino que compran uno”


El alto precio de los alimentos y la dificultad para conseguirlos en los establecimientos comerciales, ha obligado a los venezolanos a modificar su dieta diaria, en la que se ha incluido mayor cantidad de legumbres y tubérculos.

Es que, a la falta de harina de maíz, arroz y pasta, se suma que muchas familias no pueden comprar un pollo o un kilo de carne, por lo que optan por consumir tubérculos y así rendir la quincena.

María de Rodríguez tiene 70 años y sus problemas de salud no le permiten visitar los diferentes supermercados y mucho menos hacer una larga cola, además su pensión como maestra jubilada no le alcanza para comprar los productos provenientes de Brasil que actualmente expenden en los comercios asiáticos.

“Yo rindo lo que compro con yuca, batata u ocumo, para ir empatando la cosa”, dijo desde una venta de verduras. En el mismo lugar se encontraba Dayana Campos, quien refirió que a pesar de que nunca ha sido amante de las carnes, las consumía, pero ahora ante su alto costo, las ha eliminado por completo de su dieta.

“Antes consumía bastantes granos, pero ahora han aumentado muchísimo y prefiero comer ensaladas y verduras”, contó.

Aumentó el consumo

La situación ha sido vista como un negocio para muchos, que han optado por instalar en varios puntos estas conocidas ventas de hortalizas, como otra medida de paliar la crisis.

Yony Escalante, desde hace varios años comercia verduras y explicó que ahora hay más afluencia de personas.

Mary Ann Brito
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